Brechas socio-economicas

BRECHAS DE INGRESO



A pesar de los positivos indicadores sobre la reducción
de la pobreza en Chile, existen brechas sociales
importantes que separan a los diferentes estratos
socioeconómicos. Así lo muestran los resultados
entregados por la encuesta CASEN 2003, que revelan la
existencia de diferencias en el acceso al bienestar.
Es así como el ingreso promedio autónomo de un hogar
del último quintil fue $1.494.083 pesos (montos
mensuales por hogar en pesos de noviembre de 2003),
mientras que el ingreso promedio del 20% más pobre
fue de $104.144 lo que indica una diferencia de ingreso
para los más ricos de 14.3 veces con respecto a los más
pobres.

BRECHAS DE EMPLEO



El empleo de calidad es uno de los mecanismos
importantes para superar pobreza. Sin embargo,
se observan diferencias de acceso a empleos de
calidad entre los quintiles. De este modo, en el
primer quintil el 53.3% de los asalariados tienen
empleos permanentes, a diferencia del quinto
quintil en donde el 89.3% de los asalariados
tienen trabajos estables.
Del mismo modo en el primer quintil el 55.5%
firmó contrato, porcentaje que se eleva al 86.6%
en el último quintil. Así, de modo inverso, el
primer quintil tiene los porcentajes más altos de
no contrato en comparación al último quintil.

BRECHAS TERRITORIALES



Las brechas también se manifiestan en el ámbito territorial. Al comparar la incidencia de la indigencia comunal con el porcentaje nacional obtenemos brechas significativas, situación que se puede reflejar con lo sucedido en la comuna de Colchane, que supera ampliamente el porcentaje nacional de indigencia (de 4.7% a nivel nacional a 35.8% en dicha comuna), evidenciando una problemática social en esa
zona. Estas comunas que superan ampliamente el promedio nacional son principalmente rurales. De hecho, la incidencia de la pobreza rural, según la encuesta CASEN 2003, es de 20.1% y de indigencia rural 6.2%, lo cual se ubica 1.5 puntos porcentuales más
arriba que el porcentaje nacional.





BRECHAS EN EDUCACIÓN



A pesar de los esfuerzos realizados por el Estado
para mejorar el acceso a la educación de los
grupos socioeconómicos más pobres, se
mantienen brechas que continúan existiendo.

􀂙 A nivel de cuarto básico, los estudiantes
del quinto quintil de ingresos, tienen una
probabilidad de 4.5 veces superior a la
población del primer quintil, para alcanzar
los mejores puntajes de la prueba del
Sistema de Medición de la calidad de la
educación (SIMCE). La brecha muestra
una fuerte desigualdad de oportunidades a
nivel de niños en torno a los diez años de
edad.
􀂙 A nivel de segundo medio existe una
diferencia superior a siete veces en la
probabilidad de lograr un buen resultado
en la prueba SIMCE, entre jóvenes de los
quintiles quinto y primero.



􀂙 Si se considera a quienes rinden la
Prueba de Selección Universitaria,
que es un grupo seleccionado del
total de jóvenes, la brecha es 7.5
veces a favor del quintil quinto, en
relación a la obtención de un buen
resultado respecto del quintil pobre.

􀂙 La acumulación de los resultados
previos, se traduce en muy distintas
probabilidades de seguir estudios
superiores. De cada 100 jóvenes de
21 años del quintil quinto, 72.1 están
cursando estudios de nivel superior.
En cambio, sólo 8.1 de cada 100
jóvenes de igual edad del quintil
pobre, cursan estudios superiores.

􀂙 El impacto de las brechas
educacionales sobre la desigualdad
económica, puede ser ilustrado en el
caso de los jefes de hogar,
pertenecientes al tramo de edad que
va entre los 25-39 años que cursaron
estudios superiores. De éstos, el
77.5% reside en un hogar del
quintil de mayores ingresos,
mientras que sólo el 1.4%
pertenece al quintil más pobre.



En la escolaridad promedio del jefe
de hogar según el decil de ingreso
autónomo se aprecian diferencias
sustantivas. Mientras los jefes de
hogar del décimo decil en promedio
tienen 14.8 años de estudios, los del
primer decil tienen 6.8 años
promedio.
Todos estos elementos inciden en
una acumulación desigual del capital
humano y en el acceso a empleos de
mejor calidad.

BRECHA EN SALUD



El 91.1% de las personas
que se ubican en el
primer quintil están en el
sistema público de salud.
Por otra parte, el 50.5%
de las personas del quinto
quintil se encuentran en
las Isapres.



Los resultados de la Encuesta Nacional
de Salud 2002 entregan una fotografía
del estado de salud del conjunto de los
chilenos, hayan o no derivado en
situaciones de enfermedad. La condición
socioeconómica se mide a través del
nivel educacional de cada persona,
variable que representa en forma
relativamente aproximada, el nivel de
ingresos familiar, ya que la referida
encuesta no recolectó datos de ingreso.
Para efectos del análisis, se divide la
población en estratos bajo, medio y alto,
según su nivel de educación.
La pertenencia a los estratos
socioeconómicos más bajos, está
asociada a mayores problemas de
hipertensión, obesidad, sedentarismo,
diabetes, angina de pecho, trastornos
músculo-esqueléticos (de origen no
traumático), enfermedad respiratoria
crónica, problemas de audición, reflujo
gastro-esofágico y deterioro cognitivo.

BRECHA EN VIVIENDA



Los datos disponibles permiten caracterizar a
nivel de quintil de ingresos, la situación de la
vivienda. De manera tal que un 32.6% de la
población habita en viviendas con algún tipo
de déficit, porcentaje que se eleva a un
61.8% en el caso del primer quintil de
ingresos y a un 42.2% en el segundo quintil.
Así, alrededor de la mitad de la población de
los dos quintiles inferiores de ingresos, vive
en una vivienda que presenta déficit.
La dimensión de hacinamiento se mide como
la relación entre número de residentes y
número de dormitorios en el hogar,
definiéndose como deficitaria la situación
donde hay tres o más personas por
dormitorio. Un 11.6% de las personas
viven en situación de hacinamiento en el
país. En el quintil más bajo de ingresos, la
tasa sube a un 27.9% y en el segundo
quintil, a un 15.5%.
No hay diferencias significativas en materia
de hacinamiento entre las áreas urbana y
rural, a diferencia de lo que ocurre en las
otras dimensiones de la vivienda.

BRECHA DIGITAL



Si bien la brecha digital se ha reducido, ésta continúa siendo importante: en el quintil más rico, el 78.4% de las personas tiene
acceso a un computador, sobre el porcentaje nacional. Por otra parte, de la población que se ubica en el primer y segundo
quintil, sólo el 30.4% y el 33.9% respectivamente, tiene acceso a un computador.

BRECHA PATRIMONIAL



En cuanto al patrimonio, todavía
se observan brechas de distinto
orden, a nivel de servicios y
aparatos relacionados con la
comunicación. La brecha es muy
amplia entre el grupo del primer
quintil y del último.

No hay comentarios: